Bolso Nara en azul visto de frente, con la correa ancha regulable

Bolso Nara

€37,95
Precio de oferta  €37,95 Precio habitual  €75,95
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Mujer con camisa blanca lleva el bolso Nara negro cruzado por delante
Retrato de Montse C., clienta de Senaroa, en su casa

«Ocho horas de pie y es tan cómodo que a las nueve ni me acordaba de que lo llevaba.» — Montse C. (Girona)

Bolso Senaroa Nara Colección Diario

No son tus hombros. Nadie aguanta doce horas con una correa de dos centímetros.
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Garantía de devolución gratuita de 30 días
El regalo que todas te van a pedir
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Color: Azul

Casi nadie se lleva solo uno

Envío Gratuito
Pago Seguro
Devolución 30 Días
Comparación de una correa de 2 cm y una de 5 cm sobre el hombro

Dos centímetros contra cinco.

Una correa fina carga todo el peso en una raya del hombro. Por eso se clava y resbala, y no por cómo sean tus hombros. La del Nara es plana, de 5 cm, y se regula hasta 110 cm para llevarla cruzada.

Los fisioterapeutas aconsejan la correa ancha y llevarla cruzada para repartir el peso.

Interior del bolso Nara con sus dos bolsillos, un móvil y una tablet dentro

Cada cosa en su sitio. Y siempre el mismo.

No es que seas desordenada: en un bolso de un solo hueco todo acaba en el fondo. El Nara lleva dos bolsillos cosidos al forro, y caben la cartera, las gafas, el paraguas y un libro. Metes la mano y lo sacas a la primera.

Bolso Nara negro cruzado por delante, con la cremallera escondida bajo la solapa

El bolsillo de lo importante, bajo la solapa.

La cremallera del bolsillo delantero queda escondida bajo la solapa: lo que guardas ahí no se ve desde fuera. Cruzado, el bolso va delante de ti y pegado al cuerpo, con las dos manos libres en el metro, en la compra o en la terraza.

Dos mujeres sacando de una bolsa de regalo un bolso Nara burdeos y otro negro

Uno para ti y otro para regalar.

Todos conocemos a alguien que lleva años sujetando el bolso con la mano. Es el regalo perfecto para una madre, hermana o amiga. En el pack de dos te sale cada uno a 28,98 € y pueden ser de colores distintos.

Ver el pack de dos

Lo que nos escriben

«Parece de gama superior»

4,8 sobre 5 · +2.300 pedidos

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Lo que más nos preguntáis

Preguntas frecuentes

Me suele doler el hombro al final del día. ¿Se nota la diferencia?

Pesa 210 gramos vacío, lo mismo que tu móvil. La correa es plana y de 5 cm, así que reparte el peso a lo largo del hombro en vez de concentrarlo en una raya.

Se regula hasta 110 cm para llevarlo cruzado, y así parte del peso pasa a la espalda.

Montse, que pasa ocho horas de pie en el trabajo, nos escribió que a las nueve de la noche ni se acordaba de que lo llevaba.

¿De verdad cabe todo sin parecer un saco?

Sí. Mide 34 × 22 × 9 cm y, como el tejido es blando, se adapta al cuerpo en vez de abultar.

Caben la cartera, dos estuches de gafas, el paraguas y un libro. Y los dos bolsillos cosidos al forro hacen que metas la mano y lo saques a la primera.

¿Es seguro para ir en metro o de viaje?

El bolsillo delantero se cierra con una cremallera escondida bajo la solapa: lo que guardas ahí no se ve desde fuera.

Cruzado, el bolso queda delante de ti y pegado al cuerpo, y vas con las dos manos libres.

¿De qué material es y aguanta el día a día?

Por fuera, tejido técnico ligero; por dentro, forro de poliéster. Está pensado para llevarlo todos los días.

Carmen, de Oviedo, nos escribió que las costuras están perfectamente rematadas y que parece de gama superior.

¿Cómo funciona el envío?

Enviamos a toda España. En cuanto tu pedido sale de almacén te llega un correo con el número de seguimiento y el enlace, y lo puedes consultar cuando quieras desde Rastrea tu pedido.

Envío 100% gratuito solo hasta hoy, 12 de septiembre.

¿Y si no me convence?

Tienes 30 días desde que lo recibes. Nos escribes desde Contacto con tu número de pedido, nos cuentas qué ha pasado y lo gestionamos. Sin discursos y sin ponértelo difícil.

Sena Roa, fundadora de Senaroa, delante de su tienda

Nuestra historia

Empecé porque me dolía el hombro

Me llamo Sena Roa, tengo 52 años y durante veinte llevé un bolso de casi tres kilos: mis llaves y las de mi madre, dos pares de gafas, la cartera, sus informes del médico y un cargador.

Cada tarde me lo quitaba en el recibidor y me frotaba el hombro. Durante años di por hecho que el problema era mío: que llevaba demasiadas cosas, que era desordenada, que por eso tardaba cinco minutos en encontrar la tarjeta en la farmacia.

Un martes de octubre mi hija me pidió las llaves en el portal. Estuve un minuto buscándolas, con ella mirándome, hasta que me dijo sin maldad: «mamá, es que llevas ahí de todo».

Esa noche lo vacié sobre la mesa de la cocina. Estaba lo que necesita una mujer que trabaja, con una madre de 79 años y una hija de 17. No sobraba nada. Faltaba un sitio para cada cosa.

A partir de ahí me puse a medir. Cuántos centímetros necesita una correa para repartir el peso en vez de concentrarlo. Dónde va la cremallera para que no quede a la vista. Cuánto puede pesar vacío sin que se note al final del día. Hicimos muestras durante meses y descartamos casi todas.

El Nara fue el primero que pasó la prueba: 210 gramos, correa plana y ancha, un compartimento para cada cosa. Se lo enseñé a mis amigas y tres semanas después lo tenían las cuatro. Senaroa nació de ahí: una lista corta de piezas que diseñamos para mujeres que salen de casa cargando con la vida de tres personas.

«Si al final del día me lo quitaría antes de tiempo, no está listo. Si no pasa, no se vende.»

Sena RoaFundadora de Senaroa

Mesa de trabajo del taller de Senaroa

Nuestra filosofía

Tres cosas que creemos

1. No eres tú la que tiene que adaptarse. Si algo se clava, aprieta o se resbala, el problema es la pieza, no tu cuerpo. Diseñamos al revés: primero cómo es tu día, y después la pieza.

2. Te quitaron los bolsillos. Tu ropa casi no los tiene. Por eso cargas un bolso, y por eso el hombro lo nota al final del día. Esto no empezó contigo.

3. Bonito primero. Nada de lo que hacemos parece ortopédico. Si hay que elegir entre que funcione y que sea feo, no lo sacamos.

Detalle de las manos trabajando sobre un tejido en el taller de Senaroa