Lo compré para un viaje a Roma y por fin no fui todo el rato con la mano encima del bolso. La cremallera te queda pegada al cuerpo y vas tranquila.
Compra verificada
«Lo llevo todo el día y no me pesa en el hombro. Y ya no pierdo tiempo rebuscando.» Amparo R. (Girona, ES)
Aviso de stock
Debido a la alta demanda de pedidos que estamos recibiendo actualmente, no podemos garantizar la existencia de unidades disponibles en las próximas horas.
Así lo llevan nuestras clientas

Bolsillo principal y dos interiores: metes la mano y encuentras todo a la primera, sin rebuscar. Y por fuera sigue plano.
Ancha, plana y cruzada: reduce la presión sobre el hombro y cuida tus cervicales. Llegas a casa sin el hombro cargado.
Los fisioterapeutas recomiendan correa ancha y cruzada: reparte el peso y no se clava.

La cremallera antirrobo va escondida bajo la solapa, así que vas tranquila entre la gente. Y lo que más usas, siempre a mano.
Lo que el Nara tiene y otros bolsos no.
Nara
Lo que notas desde el primer día
97 % Más organizada
Cada cosa tiene su bolsillo: metes la mano y sale lo que buscas, sin vaciar medio bolso.
95 % Menos presión en el hombro
La correa de 5 cm, ancha y plana, reparte el peso por todo el hombro en vez de clavarlo en una línea.
89 % Más segura
Por la calle, en el metro o de viaje: la cremallera va escondida bajo la solapa y nadie ve por dónde se abre.
Lo que nos escriben
Si quieres salir en nuestras fotos destacadas, sube una foto con tu Nara y etiquétanos.
Lo que más nos preguntáis
Sí. Cada cosa tiene un sitio fijo: el móvil bajo la solapa, las llaves y las gafas en los dos bolsillos de dentro, la tarjeta en el lateral y lo grande en el compartimento principal. Como siempre está en el mismo lugar, la mano se lo aprende y lo sacas sin rebuscar. Sin organizadores que abulten: los bolsillos vienen cosidos de fábrica. Y aunque lo llenes, por fuera sigue plano: 34 × 22 × 9 cm.
Ese es exactamente el motivo por el que existe. Pesa 210 gramos vacío, lo mismo que un móvil. Y la correa es plana y ancha, de 5 cm: no es de esas de dos centímetros que cargan todo el peso en una línea, así que no se te clava. Se regula hasta 110 cm para llevarlo cruzado, y así el peso se reparte entre el hombro y la espalda.
Sí. Lleva cremallera antirrobo: va escondida debajo de la solapa delantera, así que desde fuera no se ve por dónde se abre. Y lo que no se ve, nadie intenta abrirlo. Lo que más usas va en el bolsillo lateral, para no tener que abrir el bolso en plena calle.
Por fuera es un tejido técnico resistente al roce y repelente al agua: un chaparrón no lo estropea. Por dentro va forrado. Por eso pesa solo 210 gramos y aguanta el trote de todos los días. Si se mancha, un paño húmedo y vuelve a estar como el primer día.
No son tus hombros: con los bolsos de hombro le pasa a muchísimas mujeres, y más con el abrigo puesto. El Nara se lleva cruzado, así que no tiene por dónde caerse. Y vas con las dos manos libres.
Engaña para bien. Por fuera se ve plano, pero dentro caben la cartera, las gafas, las llaves, una libreta y una botella pequeña, como en la foto del interior. Lo justo para el día entero, sin que abulte.
Enviamos a toda España. En cuanto tu pedido sale de almacén te llega un correo con el número de seguimiento y el enlace, y lo puedes consultar cuando quieras desde Rastrea tu pedido.
Envío 100% gratuito solo hasta hoy, 27 de octubre.
Tienes 30 días desde que lo recibes. Nos escribes desde Contacto con tu número de pedido, nos cuentas qué ha pasado y lo gestionamos. Sin discursos y sin ponértelo difícil.
Y si llegara dañado o se perdiera por el camino, nos hacemos cargo nosotras.
Nuestra filosofía
Un bolso de un solo hueco no se ordena. Da igual lo ordenada que seas: sin separaciones, todo acaba en el fondo.
Diseñamos para tu día a día, no para la foto. Si a media tarde te lo quitarías del hombro, no está listo.
Bonito primero. Si hay que elegir entre que funcione y que sea feo, no lo sacamos.
Nuestra historia
Me llamo Sena Roa, tengo 52 años y durante veinte llevé el mismo tipo de bolso: grande, de un solo hueco y con una correa fina.
Me pasaba el día rebuscando y cada tarde me lo quitaba en el recibidor frotándome el hombro. Creía que era normal. Que era la edad, o que llevaba demasiadas cosas.
Hasta que el dolor de cervicales dejó de irse. El médico fue claro: era el bolso. Todavía hay días que cancelo planes con mis amigas por su culpa.
Esa noche vacié el bolso sobre la mesa de la cocina. No sobraba nada. Faltaba un sitio para cada cosa y una correa que no se clavara.
Así que me puse a diseñar con Ana, mi amiga de toda la vida, el bolso que me habría gustado tener. Hicimos muestras durante meses. El Nara fue el primero que pasó la prueba.
«Si a media tarde me lo quitaría del hombro, no está listo. Si no pasa, no se vende.»
Sena RoaFundadora de Senaroa